El pasado sábado, noche de carnaval, se congregaron en Alicante cerca de 50.000 personas. Los cuerpos de policía velaban por la seguridad de las personas en una noche en la que podrían darse numerosas peleas y conflictos. Y así fue. Varias peleas entre grupos de jóvenes terminaron con la detención de algunos de éstos. Por lo demás, fue una noche inolvidable para todo aquel que pudo disfrutarla y vivirla, bien entre amigos o junto a la familia.
El paseo de Canalejas fue el lugar escogido para hacer el tan famoso "botellón". Allí se reunieron cerca de 15.000 jóvenes. Podíamos ver disfraces de todo tipo, desde vacas, platanos, hasta fichas del parchís o dados. Alicante estaba inundado. La gente cantaba, bailaba... el ambiente era muy atractivo hasta que la bebida hizo sus efectos y pudimos ser testigos de escenas que nunca nos hubiera gustado ver: gente peleándose, gritándose... Y ésta es realmente la otra cara del carnaval.
Tras finalizar la noche, la suciedad que inundaba las calles era palpable y, en ocasiones, muy exagerada. Los servicios de limpieza tuvieron que realizar sus labores de limpieza para que al día siguiente todo estuviera impecable.
Pese a todos estos inconvenientes que se vivieron en la noche del sábado, pudimos ver a la gente disfrutando y riendo. Todo era un paisaje de color. Las calles de Alicante parecían un arco iris.
Horas antes a la fiesta nocturna de los jóvenes, podíamos ver una gran cantidad de niños disfrazados. Niños que ponían alegría y color a un día en el que ellos también consiguieron sacarnos más de una sonrisa con esos trajes que les enfundaron sus papás y con los que parecían estar sacados de un cuento de hadas.
Es una noche de sueños, de alegrías. Una noche en la que deseas ser otra persona. Olvidas tu papel y coges el papel de tu personaje. Es mágico. Una noche, sin duda, muy especial para todos aquellos que pudieron disfrutarla, tanto en familia, como entre amigos.
Sin duda, una noche de carnaval inolvidable, para todos aquellos que pudieron disfrutarla.
















