La celebración de la romería hacia la Santa Faz se remonta a hace más de cinco siglos; y es una fiesta religiosa que consiste en hacer un trayecto de unos 8 kilómetros desde la Concatedral de San Nicolás de Bari, situada en el casco antiguo de Alicante (más conocido como 'el Barrio') hasta el monasterio de la Santa Faz. El objetivo de dicho trayecto, es venerar el lienzo en el que está plasmada la 'faz' de Cristo; a lo largo de dicha romería se reza el viacrucis y es típica la 'paraeta' en la que se toman rosquillas y mistela.
Ahora bien, desde hace unos años, los jóvenes se dedican a beber y a emborracharse durante el camino para luego acabar en la playa de San Juan y seguir bebiendo. Por lo que sé, quedan bastante pronto, a las 8 – 8:30 de la mañana; normalmente, si no son más de siete u ocho, llevan un carrito de la compra (de estos que se cogen en cualquier supermercado), aunque si son menos, cada uno lleva su mochila; y si son más, llevan dos o tres carritos. Cuando por fin se han reunido ya todos, comienzan el camino desde su barrio de procedencia o quedan en algún sitio por el centro de Alicante. Desde el inicio del camino, la mayoría empiezan ya a beber de lo que tengan (ya sea sangría, cerveza o bebidas de mayor graduación). “Algunos, incluso se pasan por el ayuntamiento para que les den cañas con romero y ponerlas en el carro en plan 'tunning' para pintarla” nos decía la misma chica de la que hemos hablado al principio. Durante el camino, hacen diversas paradas para descansar, beber más y seguir con el camino; una de ellas, aunque parezca raro, o no, es la tradicional 'paraeta'. Luego, al llegar al desvío entre la Santa Faz y San Juan playa hay dos opciones: una es quedarse tomando el sol un rato en el parque de la pedanía (por descontado sin asistir a la eucaristía) y, de paso, empezar el botellón, para más tarde emprender el camino a la playa; y la otra es ir directamente a la playa de San Juan y empezar a hacer el botellón allí. La mayoría escogen la segunda opción. La hora estimada de llegada a la playa, habiendo elegido la segunda opción es las 11:30 – 12:00. A partir de aquí el objetivo es emborracharse y pasar el día en la playa hasta la tarde que se van a casa a descansar después de un duro 'día de romería'; en el final del cual “se pueden ver a un montón de barrenderos por la playa andando, o en quad, con bolsas recogiendo la basura que dejan todos”, nos añadía, por último, la misma chica de antes.
Lo que acabamos de describir es la forma en que ha llegado esta tradición a la gente de la generación que aún está en colegios, institutos, etc. E incluso, también, de parte de la población universitaria más joven. No soy religioso, ni si quiera sé si creo en Dios, pero lo que veo es como una generación a la que le importa un pepino la religión y creen en Dios porque de pequeñitos les dijeron que creyeran (realmente, igual que a la mayoría) aunque pasan olímpicamente de practicarla porque para ellos no tiene sentido, practican una tradición a su manera, es decir, convirtiéndola en una excusa más para beber y emborracharse. Espero que algún día, cuando esta generación conciba otra nueva, y estos últimos les pregunten a sus padres que por qué se celebra la romería a la Santa Faz tengan el valor de decirles la verdad: “No lo sé hijo, yo ese día me dedicaba a ponerme hasta arriba y acabar desfasando en la playa”.
















