El Deportivo de la Coruña llegó al Rico Pérez como líder y arrasó al Hércules con una pegada de primera. Ya son nueve puntos los que le separan de los alicantinos. Nueve puntos que no hacen más que constituir una barrera de realidad, la que separa un conjunto confeccionado con lo justo, aunque de garantías, y una plantilla diseñada para jugar en la máxima categoría como es la de los hombres de José Luis Oltra, que llamó a la prudencia pese a lograr su octavo triunfo consecutivo y postularse como el aspirante al ascenso directo por mayoría absoluta.
No se debería calificar de Vendaval lo que hizo el Depor en la primera parte. Sí en cambio eficacia, pegada, brillantez en la espera y una confianza inmensa en sus posibilidades. El partido moría en ocasiones perdidas en el centro del campo y en poca claridad en tres cuartos de campo, pero el Deportivo aprovechó las que tuvo para romper el partido. Primero fue Riki con un potente disparo que casi atraviesa a Falcón, que quizá pudo hacer algo más, aunque iba potente y ajustado. Pocos minutos después pudo agrandar distancias con una gran jugada personal en la que encaró hacia dentro y, con la zurda, de rosca, envió el balón al palo derecho de Falcón. Fue Bruno Gama el que aprovechó un error poco habitual en Peña para poner el 0-2 en el marcador. Gilván pudo recortar distancias antes del descanso, pero su disparo sobre la bocina se fue ligeramente por encima de la puerta de Aranzubia, el seguro a todo riesgo del Depor.
En la reanudación el Hércules salió con otra cara. Urko Vera remató una jugada embarullada y comenzó la catarsis herculana. Catarsis breve y dolorosa, eso sí. Con Gilvan sobre el campo y Tote por entrar, el asedio a la portería de Aranzubía duró un suspiro, aunque si no hubiese sido por su gran actuación probablemente no habríamos llegado a ver una victoria tan pomposa. Oltra durmió el partido con cambios (Valerón salió ovacionado en un bonito gesto) y el Depor, que sabe cuándo jugar y cuándo no hacerlo, tocó, paró, frenó, desesperó al Hércules para acabar matándolo en dos contras aprovechadas por Riki, otra vez, y por el recién entrado Salomao. Demasiado Depor para un Hércules que deberá luchar por mantenerse en los puestos de Playoff, lucha que también se presenta dura con el ascenso progresivo del Córdoba en la tabla clasificatoria.
















