El Hércules dejó pasar una oportunidad perfecta para no desengancharse de los puestos de cabeza, ante un rival que tenía serios problemas para frenar las acometidas del cuadro blanquiazul. El filial del Villarreal dispuso de cuatro ocasiones claras y dos de ellas las materializó para llevarse los tres puntos del Rico Perez.
El encuentro comenzó con dominio alicantino, que salió con bastantes ganas y tuvo dos serias ocasiones en las botas de Urko Vera quien -todo sea dicho- no tuvo su día de cara a puerta. Michel también dispuso de un mano a mano con el guardameta Mariño y Juanra estrellaba un balón en el larguero a la salida de un córner. Todo hacía presaguiar una victoria fácil que colocaría al Hércules al frente de la Liga Adelante.
Los minutos fueron pasando y el conjunto blanquiazul seguía sin ver puerta, un remate de cabeza de Urko que se iba alto y Sanchón, uno de los mejores del encuentro, que no materializaba en otro mano a mano frente al meta del submarino.
Con la segunda mitad se animaba el Villarreal B, al ver que su rival no acababa de matar el partido. Mandiá llevó a cabo las sustituciones, dio entrada a Tote por Urko Vera y a Givan por Sanchón. Nada más entrar el número diez herculano dispuso de una ocasión clarísima, en el área pequeña, pero no fue capaz de rematar al fondo de la portería.
El centro del campo alicantino se embarullaba con Abel Aguilar y Tiago, con Tote en punta, que no acababa de amoldarse a esta posición. 20 minutos tardó Mandiá en darse cuenta de esta situación y en dar entrada a Aganzo, para que acompañara a 'Totelini'. El nueve del Hércules estuvo totalmente desaparecido en los quince minutos que jugó, mientras que Tote tampoco estuvo a gusto en esta posición. Por otra parte, Carlos Calvo estuvo cojo los últimos minutos de encuentro y pidió el cambio al técnico gallego, quien decidió mantenerlo en el terreno de juego.
Poco más hay que explicar del encuentro que se disputó en el Rico Perez ante 8400 espectadores, salvo que en el minuto 80 y en el 91, Jaume y Porcar se encargaron de hundir a un Hércules que tendrá que trabajar si quiere optar como firme candidato al ascenso.
















