Muchos alumnos procedentes de toda España, acuden a la Universidad de Alicante para realizar sus estudios universitarios. Algunos deciden residir en un piso, y otros optan por una residencia, en la que se sienten más seguros. Aunque esta decisión, depende en mayoría de los padres de estos jóvenes estudiantes.
San Vicente, cuenta con muchas residencias y complejos residenciales, entre los cuales destacamos: la Villa Universitaria, la residencia Rector 3, la residencia Mediterráneo y el Residencial Rasa.
En cuanto a los pisos, son muchos en San Vicente a pocos metros de la UA, pero también hay en los alrededores, todo depende de dónde quiera situarse el alumno.
Una vez que el alumno haya elegido el piso o la residencia en la quiera vivir durante su periodo de estudios, comienza ahí, un proceso de adaptación que no siempre resulta fácil para todos los alumnos, algunos no consiguen acostumbrarse a todo esto 'tan nuevo' porque es difícil sobre todo si vienen de muy lejos, adaptarse a las costumbres de nuesta provincia, además teniendo lejos a sus respectivas familias, y teniendo que centrarse en sacarse los exámenes. Muchos, desafortunadamente no consiguen acostumbrarse, como es el caso de Vanesa, procedente de Castellón, estudiante de Criminología, en primero. Decidió coger un piso en San Vicente que vió en un anuncio. No conocía sus compañeros de piso, y aunque ya llevaba un tiempo viviendo con ellos, no se llevaban bien. Y tras un par de meses, debido a continuos conflictos, y que no le gustó su carrera, decidió regresar a su ciudad.
Pero lo mismo pasa en las residencias, todos los que viven ahí son como una pequeña familia, y es importante adaptarse y encontrar unas personas con quien llevarse bien, que serían como nuestra segunda familia, y que servirán de apoyo. Y al no ser así muchos se sienten apartados o marginados, y si están mal no consiguen conciliar esto con los estudios, ya que se les junta todo, y acaba mal.
No es fácil vivir sea en un piso o en una residencia, ya que la familia está lejos de nosotros, y pasar de estar todos los días juntos a vivir solo, es un cambio radical del que hace falta tiempo para recuperarse. Muchos aprenden de este cambio, y se vuelven personas adultas, más independientes y más responsables.
















