En la ultima década la arquitectura se ha convertido en soporte publicitario mas, para las marcas del sector de lujo.
Arquitectura publicitaria o corporativa
Escrito por Manuel Novo
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Hace unos días acompañaba a un concesionario de BMW para probar un coche con un amigo que tiene la intención de aprovecharse de las promociones que las automovilísticas lanzan a la desesperada para sortear la crisis. En ésas estábamos cuando me distraje con un póster en el que aparecía el BMW Welt Museum en Munich de la cooperativa de arquitectos Coop Himmelb(l)au.

El edificio es realmente espectacular e indescriptible por eso no me voy a detener en ello.  En este caso creo que el sacrificio de la economía y de la racionalidad y funcionalidad a la forma está plenamente justificada: el complejo de BMW en Munich necesitaba de un nuevo pabellón que se convirtiese en el referente arquitectónico de la marca en el siglo XXI. La función que alojase el edificio era una mera excusa, en este caso un museo.

En el último lustro hemos visto como han proliferado los ejemplos de arquitecturas publicitarias desarrolladas por arquitectos de vanguardia de fama internacional para marcas del sector de lujo. Así tenemos además del ejemplo citado el Mercedes-Benz Museum en Stuttgart de UN Studio, el edifico Hermes de Renzo Piano en Tokyo o la malograda tienda de Prada en Nueva York de Rem Koolhas.

En el caso del sector vinícola podríamos decir que más que a a la arquitectura publicitaria a lo que se ha apuntado, de modo atropellado por cierto, es a la arquitectura corporativa. No hay bodega española que se precie que no haya encargado a un arquitecto de renombre su buque insignia. Y digo corporativa porque este sector ha sido menos audaz en la elección de los autores; económica y programáticamente. En la economía porque respiran un derroche calculado; en el programa porque por norma general estos edificios se adaptan, con corrección académica, a la tipología para la que han sido concebidos; Y en los autores porque la elección es un reflejo del conservadurismo de las familias que controlan las empresas: grandes arquitectos pero muy consagrados, excesivamente diría.

Así desde la apertura de la veda con las Bodegas Dominus en California de Herzog & de Meuron, empezó una carrera desenfrenada en el sector español que ha tenido como participantes a los omnipresentes Norman Foster para las Bodegas Portia, Santiago Calatrava para las bodegas Ysios o Frank Gehry para Marqués de Riscal, Richard Rogers para las bodegas Protos o Rafael Moneo para Bodegas Chivite.

Si alguien me preguntara contestaría que estoy a favor de la arquitectura que responde a problemas de función con ingenio y calidad arquitectónica y para ello emplea los mínimos medios económicos, con más razón en estos tiempos de crisis. Pero ¿Y si la función es el espectáculo y la publicidad no tiene límite de presupuesto (de capital privado, por supuesto)? Entonces contestaría lo que Mar Segura a su marido cuando puso de excusa la crisis para negarle uno de sus caprichos: Pero cariño…si no se lo voy a contar a nadie…!

 

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Comentarios (1)enviar comentario enviar comentario
1 | manuel 24/01/2011 19:07
http://www.notasdeprensa.com.es/43340/consumo/bodegas-protos-supera-los-20-000-visitantes-a-la-bodega-en-2010/

PROTOS SUPERA LOS 20.000 VISITANTES A LA BODEGA EN 2010. El éxito es indiscutible.