Borregos en fila india
18/04/2011 - 1:16 Escrito por Manuel Novo
8 comentarios 8 comentarios   imprimir  enviar a un amigo   disminuir tamaño de letra aumentar tamaño de letra  

 

La religión vuelve a estar de moda.  Desde luego no lo digo por la Semana Santa, que al fin y al cabo se celebra todos los años aunque no sea con periodicidad. Aclaro para los curiosos que la Pascua de Resurrección es el domingo inmediatamente posterior a la primera luna llena tras el equinoccio de primavera, y se debe calcular empleando la Luna llena astronómica. Por ello puede ser tan temprano como el 22 de marzo, o tan tarde como el 25 de abril (wikipedia dixit). Si a alguno le parece un poco enrevesado que investigue sobre el “Computus” y verá la que pueden liar varios concilios de teólogos para fijar una fecha.

Me refiero, más bien, a las polémicas suscitadas en los últimos días relacionados con la religión. En este artículo no me voy a detener en la ley aprobada en Francia que prohíbe el uso del velo integral en la mujer. Es un tema espinoso donde chocan con facilidad la defensa de la dignidad de la mujer con el liberalismo o los derechos individuales o el respeto por las tradiciones o creencias ajenas, que creo se merece ser analizado con más detenimiento en otro artículo. Aunque está más reciente la prohibición por parte del Ayuntamiento de Madrid de una procesión civil organizada por asociaciones de ateos en contraposición a las procesiones de Semana Santa quería centrarme en el suceso acaecido en la capilla de la Universidad Complutense de Madrid.

Al parecer, un grupo de personas, entre las que había varias mujeres con el pecho descubierto incurrieron en la capilla de la Universidad Complutense de Madrid interrumpiendo una ceremonia religiosa. El grupo protestaba, de este modo, por la presencia de un espacio dedicado al culto católico en una institución pública y por la posición de la iglesia católica con respecto al colectivo homosexual.

Entiendo que la Iglesia Católica a lo largo de la historia ha cometido grandes errores. Entre ellos, creo que no es el menor el aliarse con el poder civil desde los albores del cristianismo, cuando el emperador Constantino la convirtió en religión oficial del Imperio Romano. A lo largo de la historia esta alianza lejos de mermar mutó al convertirse la Iglesia misma, en un poder civil fáctico. Cualquier líder occidental necesitaba de la legitimación de la Iglesia para ganarse el apoyo del pueblo. Este error se ha venido prolongando hasta el siglo XX, en el que por desgracia la Iglesia Católica ha legitimado dictaduras militares especialmente en España  y Sudamérica con el único fin de poner freno al comunismo, al que se consideraba un sistema político demoníaco. 

En la actualidad, gracias a Dios nunca mejor dicho y en buena medida al Concilio Vaticano II y a la caída de los Regímenes Totalitarios Comunistas, la Iglesia ha ido perdiendo, incluso voluntariamente, su poder político centrándose mayor medida en la guía espiritual de sus fieles y labores asistenciales en general. El asunto es que aún quedan frescos en la memoria esa visión de la Iglesia como agente político y no ayuda a olvidar ese recuerdo el comprobar que la jerarquía católica se empeña en salir en prensa únicamente para defender causas impopulares. Además inexplicablemente apenas da publicidad de la labor social que desarrolla por el mundo. Quizá el problema de la Iglesia es no tener, por ejemplo, a Shackleton como agencia de comunicación. Y no es broma. 

Dicho esto quede clara mi repulsa a la opinión que la Iglesia Católica tiene hacia el colectivo homosexual. Y, desde mi respeto a su libertad de pensamiento, mi exigencia de que sus enseñanzas no signifiquen un menoscabo a la dignidad del individuo de cualquier colectivo, a la vez de mi recomendación de que revisen su doctrina, especialmente en lo que a moral sexual se refiere para adecuarla al sentido común de las personas a las que se supone de guía.

Pero me parece necesaria también la condena hacia cualquier tipo de protesta violenta o irrespetuosa hacia cualquier religión, donde se vulneren los derechos de la libertad de reunión o culto y se falte el respeto de modo intencionado a los sentimientos de otros hombres. Dejemos para la civilizada argumentación si debe haber capillas en los edificios públicos, prohibirse como en Francia, que es un Estado oficialmente laico, o bien tener espacios polivalentes para el culto o la meditación, como creo que sería propio de un estado aconfesional como  España. Me parece positivo cualquier servicio que un campus pueda ofertar a los integrantes de la comunidad universitaria, también aquellos que estén destinados a enriquecer su dimensión espiritual o interior.

Y en cualquier caso si se quiere producir enfrentamiento de verdad sería mucho más efectivo montar la procesión atea junto a la Macarena de Sevilla o protestar a pecho descubierto desde el Mihrab de una mezquita en Irán. Que eso si que sería echarle gónadas.

 

  imprimir imprimir  mostrar en pdf mostrar en pdf  enviar a un amigo enviar a un amigo
favoritos  facebook  twitter  del.icio.us  digg it!  meneame
Comentarios (8)enviar comentario enviar comentario
12ÚltimaSiguiente »
8 | Juan Blat 19/04/2011 11:44
Hola Arg: Es normal que en una comunidad haya religiones mayoritarias, lo importante es que se trate con respeto a los que no pertencen a ella. Yo soy católico y alguien de otra confesión puede producirme curiosidad por lo poco habitual pero no desprecio.
un saludo
7 | Arg 19/04/2011 0:21
Estoy de acuerdo con lo que dices acerca de la Iglesia. Se dedican a "dar ejemplo" y lo único que hacen es tachar lo que no les gusta de "diferente" y no acogerlo. Dios mío, ¿en qué siglo estamos? La institución de la Iglesia siempre me ha dado mucha risa.
Por cierto, a pesar de que España sea aconfesional, reina el cristianismo. Mires donde miras verás iglesias y aun sin querer, los creyentes de otras religiones serán tachados de diferentes por la sociedad. Si, que asco de sociedad, ya lo sé.
Por cierto, Manuel Novo, GRAN artículo!!
Y, para refexionar: Es muy fácil criticar, un poco más difícil hacerlo con criterio y mucho más hacer un trabajo como el que ha hecho este redactor.
6 | Sor Lucía Lapiedra 18/04/2011 21:59
Querido Rocco Varela (muy ingenioso).
-Que pierdas tiempo leyendo y comentando es ya un indicio de éxito de la sección.
-No seas tan exigente y condesciendiente. En la primera frase de tu comentario asesinas la gramática pero nadie le da mayor importancia.
-Lo que comenta Miriam sobre la imposibilidad de apostatar es un tema bastante interesante en el que se producen incumplimientos de la ley de protección de datos. Un amigo mío tiene como para escribir varios artículos sobre el tema.
-Cuando seas mayor y hagas la declaración de la Renta ya te enterarás de que lo que se destina a la Iglesia o a fines sociales no es la devolución sino un porcentaje de tu aportación, si no marcas nada aportas lo mismo pero revierte al estado.
-Consejo: Monta un periódico, seguro que te lo pensarás dos veces antes de despreciar el trabajo de los demás. Sobrao que eres un sobrao.
Por cierto, sin acritud
5 | Carla 18/04/2011 20:29
Lo peor de todo es comentar algo de manera insultante sin dar la cara y utilizando nombres que no son tuyos...
4 | Rocco Varela 18/04/2011 16:58
Quizás mi poca habitual práctica a la lectura de esta sección me haga equivocarme; pero si todo los artículos de opinión son tan empalagosos como esta escritura, poco éxito vaticino. Embadurnas tu opinión en base a una búsqueda en internet de momentos históricos para explicar ¿qué? se claro y conciso (consejo). Sobre los comentarios, podríais mirar en internet antes de usar palabras que no conocéis APOSTASÍA de apostatar, de todas formas no sé que me parece más tonto, la opinión sobre que la iglesia no permite apostatar o la de marcar la casilla de la renta para que tu devolución favorable sea donada a la iglesia, te recomendaría que buscaras información sobre el patrimonio de la iglesia en España y su financiación. Un saludo sin acritud.