Calor, calor y calor, es lo que tiene vivir en Alicante o alrededores. Ya no es sólo el sofocante sol que hace que el sudor recorra tu cuerpo, sino la característica humedad de nuestra querida ciudad. Es insoportable, asfixiante y mortal.
Por suerte, disfrutamos de una gran variedad de playas donde podemos ir a refrescarnos y a pasar un buen rato. Y lo más afortunados disfrutan de una piscina propia, o la de un amigo o familiar. Pero no puedes pasarte las 24 horas del día a remojo, no creo que sea muy recomendable.
¿Cómo lidiamos con el calor cuando no estamos en el agua? Aire acondicionado, a 18º o a 16º si el puñetero aparatito me deja, pero claro, gastamos energía, electricidad y una importante cantidad de dinero, y en época de crisis no es lo más conveniente. Pero siempre tenemos al hermano pequeño del aire acondicionado: el ventilador. No es ni mucho menos comparable al anterior, pero puede ser de gran ayuda.
Vale, y ¿si salimos a la calle a dar una vuelta, o simplemente a sentarnos en un banco? Pues usamos el truco de la abuela: el abanico y a ejercitar el brazo toda la tarde. Si es que no podemos quejarnos con la de inventos que tenemos para lidiar con este calorcito.
Y si ninguna de estas cosas no están a tu disposición o no son suficientes para calmar tu calor siempre está la opción de viajar a un país donde ahora es invierno. Sí, así de simple, si eres un enamorado empedernido del frío puedes pasar los agradables meses del verano español en… Canadá por ejemplo y así aprendes idiomas y todo.
















